Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.
Este es el Niño Amor, este es su abismo:
¡mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Francisco de Quevedo
Dentro de la recopilación de poemas del barroco, he elegido este poema porque refleja de un modo pesimista y emotivo lo que es el amor y su ser contradictorio. El amor es un arma de doble filo. Es fuente de dolor, de sufrimiento, de soledad y de confusión. El amor hace que nos sometamos y hagamos cosas que nunca haríamos en situaciones normales.
Su lectura puede resultar un poco complicada por la gran cantidad de recursos utilizados por el autor, entre los que destacan las antítesis y los oxímoros, pero obviando este aspecto me ha gustado bastante este bello soneto barroco.
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